Hoy en Suecia ha sido un día que me han caído varios graciosos. Clientes que tratan de disimular su mala leche haciendo malos chistes, que a una, que está hasta la misma polla de bregar con gentuza, no le queda más remedio que aguantar lo mejor que puede. Para ello dispongo de tres recursos. El primero es que jamás he podido disimular la primera impresión que me causa la gente. Si me pillan desprevenida no sé disimular. Y como va a ser cierto eso de que impongo, pues bueno, esos escasos segundos en que se me cambía la cara y me pongo seria, pues algunos se quedan cortados y rectifican haciéndose los guays. Otros lo toman como un desafío y reaccionan poniéndose más pavos todavía. En ese caso y como ya me ha dado tiempo a recomponerme, yo ni caso, les trato incluso mejor de lo que se esperan y merecen. Eso sí, deben salir de la tienda con el tímpano izquierdo al borde del colapso, de todo el mal rollo que les envió mentalmente. Y ya por último, cuando tengo el día así medio cruzao, me hago la loca, les ignoro todo lo que puedo, les deseo lo peor y tarareo por lo bajo esta canción.
3 comentarios:
Miri-kun, la neta no hay cosa peor que aguantar gentuza cuando no tienes ganas de ver a nadie.
Tu al menos los ves mientras les cobras... jodida yo que aunque no quiera les veo la jeta toda una hora. Sobre todo a los aborrecentes!!
Lo que uno tiene que hacer para tragar.
la rola está chida... me encantó el ritmo de la lira.
JAA NE
CHIBI-STAR**
jajajajajajaja
aborrecentes, que palabro más majo.
tratar con público hace que los huevos se inflen hasta reventar por los aires.
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