Entre Nel y yo hay dos muros contra los que siempre me estrello. Uno es su ex.
El tema de su ex abarca un montón de cosas. Estoy de la frase: "es la madre de mi hija", hasta más arriba de los cojones. Es como si tuviera un título aristocrático y mereciera pleitesía vitalicia. Y ya sé que existe una hija. Y ya sé que por el bien de la niña tiene que existir buen rollo, comunicación, civismo, etc... Y me parece muy bien. Es lo correcto. Pero también debería existir una indiferencia por parte de Nel que yo no veo. Y me da igual la razón por la que no ha llegado a sentir eso. Me da lo mismo que sea porque la ruptura es reciente o por sus propios remordimientos, o simplemente, porque aún le falta rodaje para asumir este tipo de trances y distinguir entre el sentimiento de fracaso y pérdida, cuando rompes con otra persona.
Y también me cansa tener que explicar este tipo de cosas. Siendo sincera, no lo hago o no lo hago de manera clara. Me cuesta. Y me cuesta por la absurda razón de que nunca me he sentido bien en el papel de ser yo la que pide, exige o reclama. En el caso de Nel todavía me cuesta más. Sería como echar más leña a la caldera de presión en la que vive o parecer que lo quiero arrinconar para echarle un lazo al cuello.
Porque, como siempre, está el factor "gran hermano". Esa absurda sensación que padezco, ese miedo a las palabras, esa obsesión por decir justo lo que quiero decir y que no se interprete de otra manera. Para lo que me sirve. Al final estoy dando la imagen que no deseo. Y con tanto esfuerzo por no ser malinterpretada, descuido mi propia imagen. Esa que veo en el espejo. La que me dice abochornada que soy gilipollas. Qué dónde cojones está mi orgullo. Y así me paso la vida. Con ese runrún constante en la cabeza.
Hace unos días tuvimos movida. De la que salí absolutamente vapuleada. Recibí zarpazos por todos lados. Algunos merecidos y otros injustos. Lo que más me chocó fueran los ganas que tenía Nel de decirme ciertas cosas. Se le notaba y se ensañó un poco. No le culpo. Comprendo que esté hasta los cojones de mis quejas, mis idas de olla y mis celos. Al día siguiente hablamos, y yo que soy una pupas, apenas me salía la voz del cuerpo. Y me jode. Nel estuvo -y está- encantador. Está intentando prestarme la atención que yo he reclamado. Atender una de mis quejas. Y eso a mí me llega. Pero al final tuvo que aparecer el mismo fantasma de siempre: la madre de su hija. El runrún dentro de mi cabeza se acelera.
Y claro, luego pasa lo que pasa, qué por ejemplo, me cuenta una anécdota sobre su hija y yo me ponga tensa y a la defensiva. Sé que no va a tardar en mencionar a la madre. Y vale que soy celosa. Y seguramente no tengo nada de razón. Y seré una inmadura. Pero escuchar la presencia que está tía tiene en su vida, el peso y el espacio, ese buen rollo y esa complicidad, simplemente, no lo soporto. Tampoco lo entiendo. No comprendo que existan llamadas entre ellos "porque me aburría". Para mí, eso demuestra un trato y un roce que no debería existir entre dos personas que ya no son pareja. Por mucha hija en común que tengan. Y lo que ya me mata, es que en este contacto telefónico, con quien menos habla es con la niña. Pero claro, la niña es pequeña y es que ella es su madre. Es la que tiene el deber de informarle y él interesarse de las cosas que pasan con su hija. Ya de la visitas a la chiquilla, mejor no hablar. Es demasiado humillante.
Y claro, a mí se me escapan contestaciones inoportunas. Y me siento fatal por ello porque Nel de alguna manera se esfuerza. No es justo que yo proteste, pida y que cuando él hace algo, yo no lo valore. No quiero ser la típica mujer coñazo, que se queja y no para de subir el listón de sus exigencias. Pero es que ya no puedo más. Si callo, mal. Si hablo, peor.
Y así estamos. Atada de pies y manos. Porque no tengo rango ni el derecho suficiente para ello. No soy la madre de la hija de nadie. Nel necesita y debe ver a su hija. Y esto está por encima de unas formas que a mí me resultan molestas y degradantes. Sé que la suya no es una postura fácil. Pero la solución no me corresponde a mí. Y de ahí pasamos al otro muro donde también siempre me escuerno. Nel también está atado de pies y manos. Sus circunstancias le impiden ser más libre y disponer del poder de cambiar las cosas. No puede hacer nada, y yo que lo sé, nada puedo exigir.
Y todos estos problemas por una relación que no tiene ningún sentido ni futuro. Lo nuestro debería ser puro presente. Pero tampoco eso se logra. Y yo ya me canso. Y Nel también se cansará de mis berrinches. Posiblemente, los dos ya estemos bastante cansados de este juego, pero parece que ninguno se anima a abandonarlo.
8 comentarios:
No puedo vivir ni contigo ni sin ti
Menudo problemón!
Chata, no te sientas amenazada por su ex. Tienes que entender que él está contigo, no con ella, y que siempre habrá una niña que será prioritaria para él porque la sangre, los genes y la biologia mandan, pero que no significa que tu estés relegada.
Son cosas completamente distintas.
Ten más seguridad en ti misma. Creo que el problema de fondo es este. Tu inseguridad en el futuro de esta relacion es simiente de celos y posesividad y te afecta, porque encima eres consciente de ello.
Sé flexible y no te acobardes!Él está contigo, no con ella, y chata, por algo será! Quiereté más, que tu lo vales!
La de antes soy yo, Luri, que he cambiado de nick siguiendo mi geminiana naturaleza :)
el fantasma de ese "otro del otro" es tremendo. yo por eso elijo no darle entidad, no hablar ni querer saber.
cuando el otro decide darle entidad a su otro, ahí uno está jodido, porque empieza con el mecanismo perjudicial de construirlo con los propios miedos.
y lo más jodido, sk, es que no hay solución.
tenés que crear una nueva etiqueta: jodida y no contenta.
igual te dejo una florcita de compañía:
@}--------
hoy es viernes santo y no hay un pedo que hacer.
el público quiere más show.
Échale muchas ganas y todos tenemos una cola que arrastramos, lo importante es saber qué tanto aguantamos de la cola de los demás, porque también es parte de su persona.
No dejes que te afecten las cosas que no tienen que afectarte y bueno, esta es una de las cosas de tener un novio con hijos u.u.
Tú eres muy fuerte, adelante con lo que TÚ QUIERES!!
Un abrazo
Chibi-Star**
Arena en la vagina
Atrocity
Vale, ya se me ocurrió algo maduro que comentar.
Yo creo que estás a la mitad, sí, a la mitad de saber si es un simple enamoramiento y o si es amor.
(El español es una gran lengua por poder separar esos dos hechos, o incluso por querer y amar o ser y estar)
Si es enamoramiento, algo insensato, sin razones, donde la otra personas es casi dios y tienes una necesidad casi fisiológia de estar con esa perona.
O si es amor, que implica pensar las cosas, aceptar a alguien con todo y sus errores, estar consciente de lo que los une, pero más aun de lo que los separa, algo ya con seso, bien pensado...
No sé, en realidad mi experiencia no es mucha, soy un yogurín.
Atrocity
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