Pienso en nuestra última conversación al teléfono. Le llamé yo. El día anterior habíamos hablado mientras estaba trabajando y cortamos de repente. También reconozco, que a pesar de que mi decisión era firme, no puede eliminar por completo ese tonto, iluso y minúsculo resquicio de esperanza que trataba de encontrar una respuesta, gesto o lo que fuera, para ceder, convencerme y seguir. Nel no se equivocaba del todo al interpretar esto último. Está muy acostumbrado a ganar en este tipo de batallas verbales. Se le da muy bien eso de "no hay mejor defensa que un buen ataque". Además sabe como esquivar y eludir el tema. Para defender mi postura correspondía por mi parte poner al descubierto ciertas cosas, que él sabe muy bien cuales son, y que no he reconocido para no proporcionar una excusa que permitiera derivar el tema hacia otro lado.
De ahí su actitud de Rey León. Lo que no midió, o le dió igual, fue que esta vez no se trataba de una pataleta hormonal mía. Y no es su culpa. No es telépata y no tiene porque saber cuanto tiempo llevan machacándome la cabeza mis run-runes mentales. Hace una semana que estuvimos juntos y nada pudo hacerle pensar que iba suceder esto. No he sido muy clara y menos cuando entramos en este tipo de discusiones donde los nervios me anulan y enmudecen. Fue necesaria la distancia. Me distraen el deseo de estar juntos y bien.
Pienso mucho en un determinado momento en casa de R, cuando saltó la liebre y el me dijo: "¿Qué puedo hacer para arreglar esto?". No supe que decir, o sea, por supuesto que se me ocurrieron muchas cosas para reparar la situación, pero me dieron miedo mis propias exigencias. Aunque lo parezca, no sirvo para sargenta nazi controladora. Ese papel ni me gusta ni creo que fuera efectivo a la larga. Hubiera preferido, y era lo que esperaba, que fuera él solito quien hubiera arreglado las cosas. No era tan difícil. Me queda la cosa esa de que igual debería haber sido más exigente en aquel momento.También me queda la cosa de que hubiera sido inútil porque en realidad le importa todo una mierda. Aunque esto último, la verdad, trato de no detenerme mucho en ello. No lo soportaría de ser verdad.
Pero volviendo a la última conversación, primero le había llamado yo, colgamos y al poco me llamó él. Ahí me empezó a tomar en serio. Lo noté en el tono de su voz que ya no era tan demandante y seguro. Se me caía el alma a los pies al notar su tristeza. También me dolíó ver que admitía la derrota. Me dejaba ir. Y sí, ya sé que esta es mi decisión, y también sé que es lo mejor y blablabla. Pero en el fondo cuando pasan estas cosas todos queremos ver que la otra persona reacciona, hace algo maravilloso y suenan violines Disney. Pienso mucho en las últimas palabras que nos dijimos. Las habituales entre nosotros y que no se van a repetir más. Es duro recordar ese momento.
Estos días, solo han pasado dos pero a mí me parece que ha pasado un siglo, cuando se acerca la hora en la que habitualmente hablábamos por teléfono, no puedo evitar pensar qué estará haciendo. Lo más seguro es que ya haya encontrado una distracción que rellene ese momento. Cuando estuvo aquí le regalé una cruz de plata. Lo hice porque de repente me entró una necesidad terrible de que tuviera algo mío. Algo para conservar. Como es un desastre terminará por perderla. Espero que la cuide. No digo que se la ponga pero que sí la guarde en algún sitio. Que sea una de esas cosas que te encuentras en un cajón cuando buscas algo y que cuando la mire se acuerde de mí por unos segundos. Y no aspiro a que me mantenga como su gran amor o una chorrada cuantificadora de ese estilo. Lo que yo quiero es que me asocie a un buen recuerdo. A una etapa de su vida, que quizás no fue la mejor, pero que sí fue muy especial. Yo al menos así lo recordaré siempre. Como la relación más bonita que he tenido hasta la fecha. Me gusta mucho la persona que fui con Nel. Por mi parte yo me he apropiado de dos camisetas de pijama suyas que a él no le sirven. Es curioso. De mi abuelo conservo también una camiseta interior de manga larga que guardo como oro en paño. Dejé de usarla por miedo a estropearla y anda por algún rincón de mi armario. Con las de Nel haré lo mismo.
El SPM de este mes será durísimo. Ahí vamos.
2 comentarios:
bicha...
Leoncio...
:D
Sk
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