sábado, 10 de septiembre de 2011


Todo en la vida es puro proceso. Siempre digo lo mismo. Las cosas nacen, crecen, a veces se reproducen y luego mueren. Con las relaciones sentimentales pasa igual, pero claro, es un tema relacionado con nuestra parte emocional y eso lo complica todo. Tenemos tendencia a creer que razón y emoción  son incompatibles, que son excluyentes entre sí mismas. Solo son difíciles de manejar si uno no se conoce y no tiene claro una sola cosa. Lo que toca, roza o produce el más mínimo resquemor al amor propio tiene que tomarse como una clara señal de alarma. Quizás falsa, quizás no. Pero es una señal que muchas veces no queremos ver. 

Da igual la forma en que iniciemos este proceso. Si fue una pura atracción, una empatía muy fuerte, compatibilidad de caracteres, un momento de bajón o ganas de matar la soledad. El chiste de la cuestión es como se desarrolla la historia. De nuevos somos todos muy guapos y muy guays.  Al principio queremos que todo vaya como la seda. Se dicen y hacen cosas especiales a las que les damos mucha importancia. Porque la tienen. Pero su importancia es la que le corresponde dentro de las circunstancias de ese momento inicial. Después suman y restan otras cosas.  Lo que nos definen son nuestros actos. Las palabras sin hechos  valen cero. Y no hay más. El resto son vendas con las que nos tapamos los ojos, porque a veces es muy duro e insoportable descubrir el verdadero interés que hemos despertado en aquella persona que un día dijo que nos quería.  Y sí,  he dicho interés. Cosita que va muy de la mano de ese super sentimiento al que llamamos amor y del que se han escrito tantas canciones bonitas. 

Es bastante fácil caer en una relación de necesidad. Me refiero a pasar del amor a la necesidad. Al interés en crear un lazo romántico para cubrir una necesidad o vacío. Básicamente esto es el amor. Cubrirnos unos a otros esos huecos existenciales que no podemos taparnos por nosotros mismos. Pero bueno, esto es asíng, no hay que darle vueltas, es la naturaleza humana. Somos una especie que en su evolución, al dejar atrás sus instintos, se ha inventado el amor romántico. No lo digo yo. Lo dice gente muy lista y muy catedrática de diversas universidades del mundo mundial. Qué lo mismo alguien me toma por resentida y cínica. A mí, personalmente, esta evolución me parece fascinante. Nos enriquece. 

El interés del que yo hablo es, por decirlo de alguna manera, más material. Ese tipo de interés que tiene que ver con resolver una determinada necesidad y que no está motivado por un impulso emocional. Home, todos queremos que nos quieran. Mola que te quieran. Pero aunque cueste reconocerlo, hay muchas cosas más que se cubren cuando establecemos una relación y tienen una importancia del copón.  La cosa social, por ejemplo. Vaya qué sí pesa. Que se lo pregunten a cualquier mujer soltera de más de 30 años.  La cosa económica también cuenta. No ya porque es mucho más cómodo pagar las facturas a medias. Hay mucha gente que no tiene acceso a un sueldo suficiente para poder llevar una vida independiente. Y también hay  personas que son totalmente ineficaces o vagas o cómodas, que son conscientes de ello, y necesitan ir de la mano o subirse a la chepa de otro para avanzar o escapar de determinadas circunstancias de la vida. 

A mí siempre me han horrorizado las relaciones de necesidad y no sé muy bien porqué.  Soy la candidata perfecta. Cumplo todos los requisitos que he descrito ahí arriba y más. He huído de ellas como de la peste y mira que he tenido alguna que otra oportunidad. Mi favorita fue la proposición de un Capricornio que quiso hacerme su querida de hecho.  Me encanta el palabro "querida". Pero yo era muy joven y gilipollas. Eché a correr a toda pastilla. También ayudó que mis padres se enteraron de que era un hombre casado y se armó la de dios en mi casa. Fui tonta. Por aquel entonces se manejaba bien de dinero. A día de hoy está forrao de pasta. Cuando yo le conocí pasaba por su Retorno de Saturno, así que no hubiera sido nada improbable que hubiera terminado dejando a su mujer.  Nadie me ha querido tanto como ese Capricornio.  Me di cuenta de ello años más tarde. Lo malo, es que a mí él ni siquiera me gustaba a nivel físico. Simplemente me tomó por sorpresa, me arrolló con su carácter y me inició en un sexo que yo desconocía. 

Las relaciones de necesidad se huelen a distancia. Una de las señales de alarma es que son muy rápidas. La rapidez en sí no es un defecto ni una cualidad. Lo que mosquea es que parecen salir de la nada. Sin trabajo alguno ni esfuerzo, hale, tienes delante a una persona que se muere por ti.  Así, como por ciencia infusa. Of course que los flechazos existen, pero una cosa es una atracción fuerte y otra decir "te quiero" de cualquier manera. Eso choca porque tu por dentro no llevas ese ritmo y te extraña. Y sí, el tío de alguna manera te gusta. Estás ilusionada. Patatín y patatán. Pero claro, es tan halagador ver el efecto que producimos en la otra persona, que sucumbimos a la velocidad y nos dejamos arrastrar. La siguiente señal es consecuencia de la primera. Hay algo que suena a falso. Una sensación de que nos están contando lo que queremos oír. No es que nos quieran engañar. A veces la otra persona no es consciente de su propio interés o necesidad. Es esa falsedad que te da la impresión de que el otro, lo que realmente está haciendo, es intentar convencerse así mismo de lo que siente, o interpretando el papel que cree que debe de ejercer como pareja.  Ya estás perdida, si entre medias surjen buenos momentos. Te aferras a la melodía del  violín que sonó aquel día,  mientras el sol se ponía y ambos mirábais al horizonte suspirando. Momento en el que desperdiciarás mucha energía por volver a revivir. Pero si aislas el decorado, te das cuenta que algo falla. Lo sientes. Aunque puedas decirle que le quieres y no estarías mintiendo. El chiste está en cómo estás queriendo tú  a esa persona.  Cuesta mucho llegar a esta pregunta. Por motivos egocéntricos perdemos más tiempo calculando cuanto nos quieren a nosotros.  Los celos y toda la mierda de la posesividad, también son una distracción y una trampa. Una siente que gana cuando recupera algo que parecía perdido. La soledad no nos gusta a nadie. 

Pero volviendo a la pregunta de cómo estás queriendo tú. Se puede tener suerte y estar tan entretenida con la vida, que jamás te respondas a esa pregunta. O puedes tener mucho tiempo libre, conciencia, vivir bajo el signo de Escorpio y tener que enfrentar la realidad por cojones.

Y después de que tu ego, mal que bien, digiere el hecho de que no era amor todo lo que relucía. Que sí que existieron, al menos para ti, un par de momentos buenos, pero que había mil señales externas e internas, que no fue que las ignorases, es que encima fuiste tan gilipollas que hiciste los dos trabajos: por una lado dar una explicación  y por otro lado cuestionar mentalmente todo el rato esa misma explicación. Cuando al final asumes la derrota, surje la gran pregunta de por qué cojones has luchado tú, si siempre has sentido que vivías una mentira.  En qué momento dejaste que una situación que tenías tan claro el puerto al que debía llegar, y que no era más que el presente, derivara hacía una ruta tan indeseada como imposible de recorrer. Y sobre todo la mejor pregunta de todas, ¿por qué carajo estoy tan tranquila tras terminar una historia que yo misma he calificado de muy importante?

Tras los resquemores,  las mentiras, decepciones, e incluso el cariño real que a día de hoy conservo, siento un pequeño alivio. Un alivio que crece día a día. Eso no sería lo normal, se supone. Debería estar destrozada. No lo estoy aunque no se me crea. Por supuesto que si pienso determinadas cosas se me sube la bilis. Que no me gusta nada perder.  Si me quitas todas esas chorradas posesivas que tengan que ver el orgullo no queda nada más que pudor y verguenza. Verguenza de mí misma. A mí que tanto me gusta ceder y que soy una profesional en esto del dejarse llevar, se me hace imposible la sensación de estar conformándome con algo que no deseo y cuyo único valor es su supuesto  interés por mí. Por muy cínico o noble que sea ese interés. A mí lo único que me ha importado en esta vida es la autenticidad de mis deseos. Soy complice de una relación de necesidad de lo más bizarra y rocambolesca que se pueda imaginar. Me enganché al conformismo del otro, jugando a ser la parejíta cuando le convenia , cayendo en trampas de lo más pueriles para sentirme así que era necesitada.  No debí dejar que creyera que tenía tanto poder. Lo cual le perjudica más al otro que a mí. Ni por edad ni por orgullo, debí permitirlo.  

Espero que alguien le sirva todo esto.  Por mi parte, ahora si que me he quedao muy a gusto. 

He dicho. 









20 comentarios:

Eilonwy dijo...

¡Menuda psicóloga se ha perdido el mundo, Sk!

Anónimo dijo...

Juas. El mundo quizás ha perdido una psicóloga, pero ha ganao una pedazo de gilipollas....


:PPPPP

Sk

Anónimo dijo...

A mi me sirvió, Sk.

Estoy pensando seriamente en terminar con la relación que tengo hace más de dos años, por motivos similares a los que describís.

Lo único que me frena en este momento es el dolor que voy a causar, porque no se lo espera. Nadie se lo espera. Ni mi familia, ni la suya, ni él. Sin embargo, yo siempre supe que iba a llegar este momento. Siempre. ¿Por qué lo oculté? ¿Por qué me di motivos para seguir? En parte por curiosidad, para saber hasta dónde estaba dispuesta a llegar. En parte porque era feliz, al menos hasta hace un tiempo (cuando el peso de las obligaciones y de las cadenas comenzó a rodearme).

Ahora se (siempre lo supe, pero ahora lo confirmo) que no sirvo para esto, que no está en mi naturaleza ceder ni un ápice de mi libertad. Que amo hacer lo que quiero, cuando quiero y como quiero, sin tener que pedir permiso ni dar explicaciones. Que no hay nada más gratificante para mi que estar conmigo misma.

Me arrepiento de haber tardado tanto en tomar la decisión que estoy a punto de tomar. Y no lo digo por mi, lo digo por él. Le voy a hacer mucho daño. Y todos (los contratiranos) saben lo que me pesa dejar un corazón roto. Otro más. Pero ¿qué otra cosa puedo hacer? Sería cruel hacerle creer que todo es como antes y que todo lo que él sueña (que yo creo que él sueña) se va a hacer realidad.

Lo decisivo es, en realidad, que cuando pienso en terminar con la relación me siento libre, plena y hasta feliz.

Contra eso... no hay razonamiento que valga.

Un beso y un abrazo, Sk.

n.,

Anónimo dijo...

Mujer, acabas de hacer una descripción muy precisa del amor adolescente. Yo me quejaba de seguir siendo un adolelescente, pero mira que ya no ando tras lo mismo, no me sorprenden (mucho menos me abruman) los halagos fáciles ni la gente que queda prendida de mi en un santiamén.

Precisamene caí en la pregunta de cómo es que yo estoy queriendo y vivo bajo ello. El amor (verdadero, no chorradas de Disney y mucho menos macaneos hollywoodenses) es algo difícil, pero hay que ir sobre ello; vale la pena no sólo por tener una pareja, si no para vivir plenamente.

Atrocity

(A veces me sale lo aburrido que hasta parezco libro de autoayuda)

Anónimo dijo...

n., no te sientas mal por el tiempo que hayas podido tardar en tomar la decisión. El ritmo del recorrido lo vamos aprendiendo según caminamos. Cuidado con este tipo de pensamientos: "que no sirvo para esto". Pueden ser dañinos a la larga si te los crees. Cada uno tiene sus prioridades en la vida, que van cambiando y mutando con el tiempo. Tú historia con este chico ha llegado hasta donde debía. Fingir lo que no se siente, es sobre todo, la peor traición que se pueda hacer a una misma. Es muy bueno que te des cuenta, seas honesta y tires pa lante con tu decisión.

Un beso gordo.

Sk

Anónimo dijo...

Atroz, el problema del amor es que lo basamos en un ideal adolescente (por lo ingenuo e irreal) y luego pretendemos acomodar esa idea a la rutina de la vida.

Pero no pretendía describir el amor adolescente. El amor adolescente está plagado de sensaciones e ignorancia. Las relaciones de necesidad son más fáciles de establecer según pasan los años. Lo raro es que exista gente joven que caía en ellas con tanta facilidad.

Sk

Nadia Gerbaudo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

" Cuidado con este tipo de pensamientos: "que no sirvo para esto". Pueden ser dañinos a la larga si te los crees. Cada uno tiene sus prioridades en la vida, que van cambiando y mutando con el tiempo."

Totalmente. Pero bueno, no es lo que quiero para mi vida hoy. Tal vez, con el tiempo, cambie, no lo se. Pensé que había cambiado, pero la realidad es que no lo hizo. Las dudas que tengo hoy (que son más certezas que dudas) son las mismas que tenía cuando la relación empezó. Las mismas que aplaqué porque me di (y le di) una oportunidad. No me arrepiento de eso, de todas formas. Como dije, sólo lamento el daño que voy a causar.

Otro para vos, Sk =)

n.,

Anónimo dijo...

Así, se habla nena.

Sk

Julián dijo...

La principal razón por la cual uno está con otro es sentirse bien uno.
Hay que tener siempre muy claro eso.
Todos hacemos todo por interés. El interés de procurarnos bienestar.

Julián dijo...

Igual, una cosa es moverse por interés y otra muy distinta ser un necesitado.
Un necesitado es siempre una pésima elección.

Kco dijo...

mental jerk offs!

Kco dijo...

dijiste tantas cosas, sk, que es difícil ir contestándote.

Kco dijo...

esto va para n y para todos los que creen que no dejan a alguien porque le van a causar un daño: dejen de mentirse!

Kco dijo...

"el amor es una droga dura". no podría estar más de acuerdo con eso.

cada vez que uno quiera analizar al amor, reemplace esa palabrita, amor, por droga dura. las ideas van a fluir más fácilmente.

claro, esto sirve para los drogadependientes, como vos, sk.

Kco dijo...

el ego está tan en juego a la hora de relacionarnos, que para no caer en sus tiranías, hay que ser realmente egoísta desde el principio.

Anónimo dijo...

"esto va para n y para todos los que creen que no dejan a alguien porque le van a causar un daño: dejen de mentirse!"

Yo no dije que no lo voy a dejar porque le voy a causar un daño. Dije que lamento tener que causarle el daño, nada más. Y no me estoy mintiendo. No me agrada causarle daño a quien quiero.

Así que antes de saltar.. leé bien.

Igual, te quiero.

n.,

**CHIBI-STAR** dijo...

"El chiste está en cómo estás queriendo tú a esa persona."

Creo que con esta frases dices todo y se centra todo. Siempre estamos pensando que la otra persona es la que debe dar todo por ti, a veces, tú dices: es que hago TODO POR ÉL/ELLA... pero no tienes idea de que lo haces igual y al otro ni le interesa.

El amor es una relación que, como toda, crea un sentimiento hacia alguien. Creo que en las relaciones amorosas también entra mucho el contacto y atracción física y sexual y eso le da un plus; pero al final es simplemente una relación con alguien a quién jamás entenderás, ni él a ti. Para realmente amar a alguien, hay que quererte primero a ti mismo mucho y así como te quieres a ti, querer a esa persona.

Me da gusto saber que no estás nada depre aunque te den tus ratos, pero a mí me encanta la idea de que te estés poniendo a ti en el primer lugar y que a los demás, les den!!

Un abrazo bien juerte!!

CHIBI-STAR**

Anónimo dijo...

"Un necesitado es siempre una pésima elección."

Julián, tenías que ser tú y esa magnífica capacidad de síntesis que teneís todos los Virgo. En una sola frase resumes lo que yo a mi me ha costado un montón de líneas y creo que no he dicho.

Anónimo dijo...

La de arriba que no firma soy yo :D

Sk