domingo, 20 de noviembre de 2011
Hoy he ido a cenar fuera. Al regresar y abrir la puerta me ha llegado el olor de mi casa. Cosa que puede parecer una gilipollez pero yo hace meses o igual años, que no percibo ningún tipo de aroma cuando entro en mi casa. Por supuesto que mi casa a lo que huele es a tabaco. Un olor que tengo tan dentro que ya no lo identifico ni lo distingo. La rasposidad de mi garganta no se ha ido pero no tengo esa sensación de haberme comido cristal.
Una cosa es el humo del tabaco y la falta de ventilación. Otra cosa es el olor del tabaco. Un olor que me gusta y me gustará siempre.
Al abrir la puerta hoy me he sentido como recibida por ese olor.
O soy muy drogadicta o soy muy rara. O las dos cosas a la vez.
Sin embargo el olor de cáñamo no me gusta. O sea, me relamo, se me cae la baba, pero como aroma no me agrada.
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3 comentarios:
"Las adicciones generan ansiedad."
pues yo creo que es al revés y la ansiedad es la que genera adicciones.
digo, yo, al pasar...
La ansiedad te pide calmarla. Ahí te enganchas a lo que sea que la calme. Pero luego el enganche a lo que te calma, conlleva otra ansiedad. Así que al final tienes dos frentes. El de lo que supuestamente te quita la ansiedad y tu ansiedad original.
En el fondo es la misma cosa pero funciona de manera distinta. Como si hubiera capas o grados.
Tu casa no me pareció que olía a tabaco. Me gustó el olor a tu casa n_n
Y sí...el tabaco huele rico y combinado con café... baba
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