El amor es un ideal, y como tal, difícil de llevar a la práctica. La perfección no existe en el plano real de la vida, por mucha saliva que gasten los románticos y los superados en convencernos de ello. Es muy fácil decir que "amar es dar y no esperar nada a cambio", por ejemplo. Esa es una de mis patrañas preferidas, pero antes de que se me tache de cínica, que igual lo soy, aclaro que este es mi punto de vista y de que estoy hablando de mi propia visión de eso que llamamos amor. También es muy fácil idealizar el amor que hace sufrir. Reconozco que con esta tendencia, tan femenina, no tengo compasión. Quizás porque proyecto mis propios demonios del pasado. Es más sencillo colgarse de una situación, que asumirla y superarla. Es tan sencillo como peligroso para la propia salud mental. Es más fácil idealizar lo que no se tiene, alzar un pedestal y ponerle cara a ese ideal del amor, que bregar con la gente de carne y hueso, con aquel o aquellos que hemos escogido con sus defectos y con el desencanto que nos produce descubrirlos. Es jodido asimilar, que construir una relación, requiere de cierto esfuerzo. Que las cosas no vienen solas y que hay que negociar constantemente. Porque claro, el amor, ese amor mayúsculo disneynovelero que tanto buscamos, esa magia y esos fuegos artificiales prometidos, no existen. Con esto no quiero decir que el amor no exista, no, no es eso. Simplemente digo que el amor es algo bien sencillo y que no necesita tantos adornos inútiles como le ponemos.
Supongo que en esto, cada uno cuenta la fiesta según le ha ido. La cosa es, que porque yo lo valgo y me sale del recipiente, digo sin pudor alguno, que a mis treinta y chocho años, estoy en condiciones de definir, lo que en estos momentos es para mí, eso que llamamos amor.
Nadie quiere estar solo. Todos queremos que nos quieran. Yo no soy una excepción. Otra cosa es conformarse con lo primero que se ponga a tiro. Conmigo no funciona la simple afinidad. El intentarlo con el primero que me eche un tiento. Sin atracción, no hay deseo, y si no hay deseo, yo no me muevo. La atracción no se muy bien como funciona. Solo sé que la siento. No sé porque con unos surje y con otros no. Será química o serán los astros. Tampoco es importante conocer el origen. La cuestión es sentir deseo. La carne es la primera puerta y la más importante. En algún sitio leí "que hay que transformar el sexo en amor". Me parece preciosa esa idea. El deseo es la zanahoria que te impulsa a mantener cerca al otro y conocerle.
Una vez que está en marcha la maquinaria del deseo, solo queda esperar en qué se transforma. Soy Venus en Sagitario. Optimista nata en cuestiones sentimentales, porque precisamente, las vivo en tiempo presente. Aunque también me recreo a veces en pajas mentales futuristas, de casita, chimenea y perro en el jardín. Esto es inevitable y ya he dejado de ruborizarme y censurarme por hacerme ilusiones. Además, prefiero eso a amargarme con el paso del tiempo, la rutina y que nada es eterno.
Pero a veces se mezclan las cosas. A veces sientes que tienes (o crees que tienes) la matería prima para construir algo bonito, y resulta, que las cosas no suceden con la facilidad esperada. El deseo gobierna. Lo que vas descubriendo de la otra persona te gusta. Te sientes correspondida. Pero algo falla. Hay algo que no va. Y no sé si esto es egoísmo. Soy consciente de mis propias necesidades. Quiero que me quieran pero no me vale que me quieran de cualquier manera.
Es una situación muy confusa. Y dura. No es fácil bregar con los propios sentimientos cuando están tan a flor de piel. Cuando la duda aparece ya no hay marcha atrás. Los buenos momentos son un imán al que cuesta mucho resistirse. Y cedes. Y luego te lamentas porque la duda persiste. No se elimina. Y todo parece pervertirse. El amor propio salta, cosa que a mí personalmente, me parece muy mala señal. Ningún amor puede interferir en el amor propio de una persona. Hay renuncias que nadie te puede exigir, mucho menos aquel que dice que te quiere. Y viceversa.
Al final todo es angustia. En mi caso, que soy una gran paranoica, es un trasiego constante de interrogantes y una búsqueda de datos, señales y cualquier cosa que confirme o desmienta la inquietud que siento. Es un trabajo agotador del que no obtengo ningún beneficio. Entonces es cuando me pregunto qué coño estoy haciendo. Entonces es cuando me recuerdo a mí misma que "el amor es fácil". Pueden existir contratiempos, retrasos, problemas, pero si dos personas quieren estar juntas, lo están. Si dos personas miran en la misma dirección, simplemente negocian, dialogan y despejan el camino para continuar.
Supongo que en esto, cada uno cuenta la fiesta según le ha ido. La cosa es, que porque yo lo valgo y me sale del recipiente, digo sin pudor alguno, que a mis treinta y chocho años, estoy en condiciones de definir, lo que en estos momentos es para mí, eso que llamamos amor.
Nadie quiere estar solo. Todos queremos que nos quieran. Yo no soy una excepción. Otra cosa es conformarse con lo primero que se ponga a tiro. Conmigo no funciona la simple afinidad. El intentarlo con el primero que me eche un tiento. Sin atracción, no hay deseo, y si no hay deseo, yo no me muevo. La atracción no se muy bien como funciona. Solo sé que la siento. No sé porque con unos surje y con otros no. Será química o serán los astros. Tampoco es importante conocer el origen. La cuestión es sentir deseo. La carne es la primera puerta y la más importante. En algún sitio leí "que hay que transformar el sexo en amor". Me parece preciosa esa idea. El deseo es la zanahoria que te impulsa a mantener cerca al otro y conocerle.
Una vez que está en marcha la maquinaria del deseo, solo queda esperar en qué se transforma. Soy Venus en Sagitario. Optimista nata en cuestiones sentimentales, porque precisamente, las vivo en tiempo presente. Aunque también me recreo a veces en pajas mentales futuristas, de casita, chimenea y perro en el jardín. Esto es inevitable y ya he dejado de ruborizarme y censurarme por hacerme ilusiones. Además, prefiero eso a amargarme con el paso del tiempo, la rutina y que nada es eterno.
Pero a veces se mezclan las cosas. A veces sientes que tienes (o crees que tienes) la matería prima para construir algo bonito, y resulta, que las cosas no suceden con la facilidad esperada. El deseo gobierna. Lo que vas descubriendo de la otra persona te gusta. Te sientes correspondida. Pero algo falla. Hay algo que no va. Y no sé si esto es egoísmo. Soy consciente de mis propias necesidades. Quiero que me quieran pero no me vale que me quieran de cualquier manera.
Es una situación muy confusa. Y dura. No es fácil bregar con los propios sentimientos cuando están tan a flor de piel. Cuando la duda aparece ya no hay marcha atrás. Los buenos momentos son un imán al que cuesta mucho resistirse. Y cedes. Y luego te lamentas porque la duda persiste. No se elimina. Y todo parece pervertirse. El amor propio salta, cosa que a mí personalmente, me parece muy mala señal. Ningún amor puede interferir en el amor propio de una persona. Hay renuncias que nadie te puede exigir, mucho menos aquel que dice que te quiere. Y viceversa.
Al final todo es angustia. En mi caso, que soy una gran paranoica, es un trasiego constante de interrogantes y una búsqueda de datos, señales y cualquier cosa que confirme o desmienta la inquietud que siento. Es un trabajo agotador del que no obtengo ningún beneficio. Entonces es cuando me pregunto qué coño estoy haciendo. Entonces es cuando me recuerdo a mí misma que "el amor es fácil". Pueden existir contratiempos, retrasos, problemas, pero si dos personas quieren estar juntas, lo están. Si dos personas miran en la misma dirección, simplemente negocian, dialogan y despejan el camino para continuar.
6 comentarios:
Puta madre... eso de negociar, dialogar y despejar como me ha servido en un año...
Pero vale, ambas sabemos que pasa conmigo y con el valenciano aquel...
Lo que me intriga a sobre manera es que estes tan sentimental. Me alegra, guapa, de verdad que me alegra. Tenemos que platicar, ya sabes, cotilleo y charla de chicas, que al final acabarà con un fajoneo de santos y enviadas del infierno. Pero vale.
Küsse!!
Ay, que gran verdad!
No sabe la Disney y las peliculas romanticonas el mal que han hecho al concepto del amor ...
El amor es una negociación pura y dura, donde o terminan cediendo o renegociando dos personas, o la cosa no tiene futuro.
Yo creo que la base de todo es la comunicación y el trabajo duro, porque hay que currarselo dia a dia, como si fuera una eterna oposición ... Si no, la hoguera se transforma en chispa y la chispa en agua de borrajas.
Me ha encantado este post! Una definición real de lo que implica estar con otra persona. Menos mal que tenias el Saturno Cabron en Geminis y no te expresas XDDDDD
Muy buena la comparación con la oposición, Luri.
Sk
Tu recuerdas donde estaba mi Venus? seguramente en un sitio puñeteramente complicado.
Creo que va a España, tienes que mirarte, si puedes, una obra de teatro que se llama Tom Pain.
Atrocity
para mí el amor y el deseo son dos cosas bien distintas y bien separadas.
lidiar con el amor es fácil.
lidiar con el deseo... mmmmmm...no tanto.
Qué buen post, che.
Da gusto leerte.
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