miércoles, 23 de noviembre de 2011


Inventario de cosas que noto:

-Solía tener los labios amoratados. Bueno, más bien la comisura. Esto es señal de mala oxigenación.

-Los pitos de mi pecho se han reducido considerablemente. 

-No tengo la boca tan seca ni me acosa la necesidad de beber agua fría. Yo pensaba que era cosa de la edad. Mis dientes parecían tener una capa de algo. Diría que la sensación era arenosa pero no es exacta la palabra.  Por mucho que me los cepillase, por mucho elixir o por muy mentolada que fuera la pasta de dientes, la sensación de frescura no se mantenía. Mi lengua estaba como rugosa. Apelmazada. Todo esto ha desaparecido.

-Estoy comiendo más. Creo que es pronto para obsesionarme con el tema. Lo mismo es algo temporal o una simple coincidencia. No siento mejoría en la percepción del sabor. Tampoco podría asegura si es la ansiedad lo que motiva que tenga mas ganas de comer.

-Lo que más me ha sorprendido es que soy capaz de tomar café al mismo ritmo que antes sin ningún problema. Creía que esta era una asociación básica e indestructible, pero no, el café en sí me conforta por si solo. 

-Sigo levantandome con la garganta irritada. Mi voz sigue sonando ronca. Como si necesitase calentar las cuerdas vocales. La sensación de irritación va desapareciendo en el transcurso del día en vez de ir a peor.

-Utilizo un cigarrillo de esos que son de mentira y que saben a mentol. Supongo que a eso le debo la sensación de frescor bucal. Y creo que me estoy haciendo adicta a ello porque me encanta. La boquilla está hecha de plástico de mierda, lo que me incita a morderla y casi me la he comido toda. Pero entretiene mucho. Cubre muy bien ese hueco de tener algo entre los dedos. A veces, sin darme cuenta, aspiro y echo un humo que no existe y hasta le pego un par de toques al pitillo para que se caiga la ceniza que no tiene. 

-Antes de comer siempre preparo una cafetera y la dejo al fuego para que esté lista justo cuando termine. Hoy no pude seguir el ritual así que la preparé cuando ya había comido. Mientras la dejaba en el fuego pense: "mientras tanto voy a liarme un pito". Llegué hasta la habitación y todo antes de darme cuenta de que no tengo tabaco y ya no fumo. Me hizo gracia lo automático del pensamiento. 

-Estos dos últimos días han sido especialmente duros. Sobre todo ayer. Los días anteriores mi pensamiento era el de "no fumar".  Ayer y hoy la cosa ha sido "quiero fumar". Con un ansia y unas ganas asesinas.





8 comentarios:

Kco dijo...

qué buenos son los diarios de los adictos luchando desde el llano...

Sk dijo...

Mira al Maese, excluyendose y observando desde la colina.

Felinos...

:DDD

Eilonwy dijo...

¡Ánimo, Alacrán Asturianu! ¡Vas por buen camino!

Nenufarillo dijo...

Joer, pues creo que vas bien, luchando como en toda batalla que se quiere ganar, pero bien. Ole por tí.

Anónimo dijo...

Tanto mundo pa' venir del mono, por qué no haces de eso un mantra cada vez que te entren ganas de fumar?

Aunque no sé, denostar a la humanidad no me ha traído tan buenos resultados.

Atrocity

Anónimo dijo...

Coño, Atroz, andabas muy desaparecido. Estudios? Amor? Sexo?

Sk

**CHIBI-STAR** dijo...

Sólo cuida de no comer de más o engordarás cañon!!

Besos

Anónimo dijo...

Estudios, que no ando para lo otro.

Atrocity