Me ronda un ataque de ciática. Llevo días bastante medio jodida con el tema. Cojeo levemente. Intentaré ir esta semana al masajista sin falta. En general tengo toda la espalda averiadísima. Con esto de que no tengo guita he dejado de darme mis masajes y vaya si lo noto. Tampoco es que fuera constantemente. Un par de veces al año era lo que necesitaba para funcionar bien. Pero llevo un año largo arrastrando molestias que si no hago algo mutaran en dolores chungos. Además noto al caminar que me encorvo. Voy hacer un esfuerzo e intentaré nadar el próximo mes. Cosa que me apetece cero pero es la única actividad deportiva que me puedo permitir. Tanto por la pasta como por ser la más útil para movidas de la espalda.
Peso 70 kg. Al fin llegó la tan temida cifra. Ese es mi peso de toda la vida. Salvo una vez que me excedí y estos últimos años que perdí peso sin querer. Este incremento supongo que se debe a la vida sedentaria y a que no fumo. Y ojo que no digo que dejar de fumar engorde. No estoy sustituyendo la comida por el tabaco. Soy de buen comer pero no soy comedora compulsiva que engulle por aburrimiento porquerías. Lo mío es más de platos fuertes y abundantes. De mojar pan. Pero creo que este adelgazamiento mío de la nada, sin variar mi dieta en absoluto y sin hacer ejercicio, se produjo porque el tabaco se llevo mi apetito y mi sentido del gusto. Tampoco es que ahora saboreé las comidas más que antes. Tengo más ganas de comer a las horas normales. Esto me tiene algo extrañada. Aquella vez que estuve sin fumar tres meses, recuperé el olftato de la noche a la mañana y era algo molesto. De repente el mundo tenía olor y a veces era insoportable. Ahora noto que "huelo" más. Al entrar en la cocina detecto si mi madre ha puesto la lavadora porque percibo el olor del suavizante para la ropa. Y cosas así pero no en un grado que me moleste como si estuviera embarazada.
Y volvemos a lo mismo de siempre. La delgadez, sad but true, es un estado mental. Ahora que he engordado disfruto en diferido del cuerpo que he tenido estando delgada, useasé, ahora me doy cuenta de que antes estaba mejor. Ahora confirmo que antes estaba flaquísima y cuando lo estaba no lo disfruté. Home, la verdad es que hubo un momento que tenía una pinta espantosa. Diez kilos menos fueron un desastre para mi cara. Mis hombros se quedaron huesudos y me quedaron patas de pollo. Se me afiló mucho la cara, se acentuaron las arrugas y parecía más vieja. La buena noticia es que vuelvo a tener tetas. Hasta me atrevería a decir que están razonablemente duras. No sé si me pondré a dieta. Me parece tentar a la suerte que estoy en proceso de dejar de fumar y yo de voluntad ando escasa.
Hablando de fumar, no sé que pensar. He pasado semanas sin ningún problema y de repente un día me dan ganas de fumarme el mundo entero. En Nochevieja me fumé un cigarrillo. Me quedé sola en el salón viendo no sé que mierda en la tele. Estaba la cajetilla de tabaco de mi padre, con el mechero encima y el cenicero a rebosar como es habitual en el centro de la mesa. Decidí echar un pito y no sé que me movió hacerlo. Realmente no me apetecía. No era uno de esos días que lo echo de menos y me tengo que controlar. Tampoco opuse mucha resistencia. No sentí que hacía nada malo ni que me ponía en peligro. Simplemente lo hice. Fue algo absolutamente decepcionante. Yo llevaba ya dos o tres años fumando tabaco de liar. Es otra historia. El sabor del tabaco no tiene nada que ver ni la experiencia en sí de fumar. Empezando por el papel. El papel del tabaco normal es de rápida combustión y el que yo usaba para liar de lenta. Un cigarrillo me podía durar una hora si estaba escribiendo algo o jugando al ordenador. Se apaga con mucha facilidad y se me quedaban los cigarrillos en el cenicero medio olvidados. Y el sabor del tabaco cambia mucho de un papel a otro. Total, que con la costumbre de fumar "lento", el cigarrillo de marras se me consumió enseguida y apenas le dí cuatro caladas. Y en cuanto al sabor... no me supo a nada. Fue extrañísimo inhalar el humo y no sentir su invasión. Fue como un polvo malo. Los malos polvos pueden ser por defecto y por exceso. Este sería del tipo por defecto.
Ahora mismo tengo bastantes ganas de fumar. Me he dado cuenta que mis mayores urgencias de nicotina siempre tienen que ver cuando estoy esperando algo o a alguien. Es cuando más me acuerdo del tabaco. Como si fuera una compañía que me diera conversación. Aunque todo viene de la espalda, donde noto las molestias es en la pierda izquierda. No llega a dolor pero es un runrún que va de mi cadera, pasa por el muslo y se queda en la rodilla. A veces también llega al gemelo. Tumbada en la cama no encuentro postura. El runrún me pide estirar la pierna, encogerla, subirla, bajarla, todo el rato buscando una posición que no encuentro, y claro, me desespero dando vueltas en la cama. Así que hace un rato me he levantado a buscar un ibuprofeno que sabía que no hay. Me he ventilado yo sola este finde los que había. Así que he recurrido a un trankimazin de mi viejo y por eso estoy aquí escribiendo. Para no fumar. Estoy haciendo tiempo, esperando a que me haga efecto la pastilla y poder dormir de una puta vez.
Ah, y otra cosa que me tiene puteadísima es la garganta. Ayer y hoy he estado bien, pero por ejemplo, el miércoles me quedo una voz ronca y cazallera como si hubiera estado de farra dos días seguidos. Mi garganta está tardando en mejorar. Hay días que me levanto con irritación como cuando fumaba. Sé que este otro proceso más por el que se suele pasar al dejar el tabaco, pero joder, ya esta bien.
Igual quedo con Piedra el mes que viene. Igual. Quizás. Maybe. No sé. Lo pensaré.
3 comentarios:
Dejar de fumar es un asco. Aumenté 10 kilos, me cansaba más por gorda que por fumar, lloraba porque pasaba la mosca y lo peor mis amigos me preguntaban cada rato que si me pasaba algo, porque me pongo lenta como un perezoso.
Quemo mi dinero en cigarrillos, huelo a tabaco que da un asco, dependo del cigarro constantemente, pero volví a mi peso, ya no lloro como una Magdalena, sigo histérica como siempre y cuando me deprimo pensando en todo ello; fumo.
Pero estoy convencida de que lo mejor es dejar de fumar o eso me hace pensar la infame campaña antitabaco que suelo entender pero no compartir.
garra, sk, que el comienzo del destete de los vicios es horrible, pero con el tiempo todo mejora.
¿Cómo va esa espalda? Oye es posible que hayas cambiado la direccion del blog o lo he soñado? No era antes vidalopoulos? El error de dirección me lo he imaginado? O siempre ha sido Octavotemplo? Dios, demasiado paracetamol en vena para un resfriado de mierda...
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