El viernes de la próxima semana se casa T. Hemos logrado convencer a mi padre para llevarle a Urgencias mañana. No está bien. Todo apunta a que sea algo pulmonar, está muy ahogado, y bueno, también es la dolencia más fácil de curar. En el hospital le meterán de todo y le abrirán los pulmones. Aunque cabe la posibilidad de que exista algo nuevo. Su movilidad cada día se reduce más y tememos que tenga que ver con el tumor cerebral. Nuestra esperanza es que sea solo el pulmón. En un par de días habrá mejorado muchísimo. Si tenemos suerte, lo que le impide mover bien el brazo puede que sea una contractura o algo muscular y para la boda estará en condiciones medio decentes.
La Oncología es una rama médica muy especial, supongo que por la cosa esa de tratar con tanto muerto potencial. Conste que los médicos, al menos los que yo trato, son encantadores, empáticos, humanos y se esfuerzan muchísimo. Algo que se agradece mogollón. Por eso se sienten algo incomprendidos por sus compañeros. Con pacientes sin solución como mi padre, ellos parecen no querer tirar la toalla y los someten a pruebas que otros juzgarían inútiles para un enfermo incurable y tratan siempre de mejorar aunque sea un mínimo la calidad de vida del enfermo. Se ven en la obligación de ser "optimistas" y a las familias de los pacientes, y al mismo paciente, nos transmiten esa sensación. Pero luego pasa el tiempo y ves que no es así. Que por un día bueno hay tres malos. Preguntas y te explican que la enfermedad es así o asá y que son cosas pasan. Todo suena super razonable, porque a fin de cuentas, ellos son los que saben del tema y no puedes evitar sentirte más tranquila o convencida. Van apagando fuegos. Si hoy duele la pierna, radio. Mañana duele otra cosa, aumentamos la morfina y cambiamos los analgésicos. Hasta que dan con la combinación efectiva. El tratamiento es un poco sobre la marcha, porque claro, lo primero de todo es eliminar el dolor y mejorar la calidad de vida del paciente. Lo cierto es que en el caso de mi padre, el dolor físico se mantiene a raya. Eso también se agradece y realmente es una maravilla todo ese arsenal de pastillas y drogas disponibles para eliminar cualquier dolor. Ya que no se puede curar que no sufra. Eso, sin duda alguna, mejora la calidad de vida del paciente.
A los animales cuando enferman los sacrificamos para que no sufran. Los humanos no tenemos tanta suerte, porque existen un montón de medios para alargar la vida y su calidad. La cuestión está en quien coño decide qué es calidad de vida. Un concepto del todo subjetivo. Hay gente luchadora, que se crece, aguanta y desafía las estadísticas. Otros, como mi padre y yo, somos lloricas con un umbral de tolerancia al dolor en negativo. Yo creo que cada uno tiene el derecho a valorar su existencia como los dioses le hayan dado a entender.
Mi padre está dopado hasta la cejas y está sufriendo como un cabrón. Cuando la medicación de turno hace efecto está unos días bien, fundamentalmente, porque se los pasa durmiendo. Poco a poco el cuerpo aprende a tolerar las drogas y se espabila un poco. El dopaje le atrofia física y mentalmente, pero no tanto como para que no le importe el estado en el que se encuentra: en silla de ruedas, perdiendo movilidad en sus brazos y dependiendo de los demás para ir al baño. A veces ni siquiera puede cambiar de canal con el mando a distancia. Otras no tiene fuerza para sostener una cuchara y comer solo. Hay momentos que rompe a llorar de la vergüenza y la impotencia que le genera el verse tan desvalido. Y él se pregunta, y yo me pregunto, ¿para qué cojones sirve todo ese dolor si de esta no va a salir? ¿Qué sentido tiene alargar unos meses una vida de incapacidad?
Mi padre se quiere morir ya y con razón. Yo creo que no se ha muerto aún porque quiere aguantar hasta que se case mi hermana, aunque hace un rato me ha dicho que le da igual. Le preocupa estropear la boda tanto con su presencia como con su ausencia. Siente que es un estorbo. Para él todo se ha vuelto dolor y sufrimiento. Eliminar el dolor a un moribundo para que se vaya en paz es compasivo. Mantener una conciencia despierta mientras el resto del cuerpo se destruye es cruel. Esta es una guerra perdida donde no hay nada por lo que luchar. Lo mejor sería dar tiempo para asumirlo y facilitar una muerte rápida y limpia.
Con todo lo que la humanidad ha avanzado y lo absurda y ridícula que sigue siendo nuestra relación con la muerte.
Bah.
Cruzo los dedos para tener una pizca de suerte mañana. Que sea cuestión del pulmón y en el cuello tenga una simple contractura. Qué los días que esté en el hospital mejoré lo justo para disfrutar un poco de la boda. Sería una buena despedida.
3 comentarios:
Qué casual que escribas hoy. Desde ayer que entré a este templo y leo entradas al azar. Tienes el seso hábil y las manos llenas de combinaciones de palabras que me hacen cagar de la risa. Me doy cuenta que lo disfruto mucho, que siempre lo he disfrutado.
En fin, esto no tiene nada que ver con la presente entrada, pero se tenía que decir por lo coincidental.
Fuerza.
Atrocity
yo creo que la cosa más jodida para la conciencia es la finitud. de ahí en más se va todo al carajo.
Delicada y difícil situación :'(
¡Mucha fuerza!
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